martes, 2 de octubre de 2012

Contaminación Virtual


La medición sobre el impacto que las actividades diarias del hombre tienen sobre el ambiente o aportan al calentamiento global es cada día más posible y cuenta ya con alternativas que compensen su accionar. La vida virtual o el uso de internet también generan cierto nivel de contaminación al planeta.


Parecería  mentira pero las fábricas, maquinarias, automóviles, no son los únicos factores contaminantes. Hoy Internet se ha convertido en uno de los factores que causa grandes emisiones de CO2 y genera un importante porcentaje de impacto ambiental: se dice que el 2% de la contaminación mundial por CO2 lo generan las empresas de tecnología de la información y más alarmante es que el  10 % de la energía de centros de datos podría darle electricidad a 6 mil 400 hogares durante un mes.
Sin embargo, en el mundo virtual hay quienes ya se han hecho responsables de esta realidad y han continuado el rumbo de la mayoría de las empresas tradicionales que buscan una metodología amigable para convertirse en instituciones socialmente responsables.
Es el caso de Yahoo, por ejemplo, que han mudado a alternativas más limpias y amigables con el uso de energía eólica para el funcionamiento de sus servidores. Greenpeace anunció que  las instalaciones de computación de Apple instalaciones de computación serán impulsadas en su totalidad por fuentes renovables para el año que viene.
Pero no solo los grandes contaminan virtualmente, otro dato curioso, por ejemplo, es que el simple envío de emails o la búsqueda de información en internet ya genera un impacto negativo contra el planeta: las buenas prácticas también dependen del individuo, que puede contribuir diariamente a disminuir la huella digital de carbono, haciendo de su navegación la justa y necesaria.
Los hallazgos de Alex Wissner-Gross, físico de Harvard, revelan que la energía usada en un proceso de búsqueda en internet podría hervir una taza de agua. Cuando se introduce un término en un portal de búsquedas, la consulta se dirige a varios servidores que se encuentran a miles de kilómetros y que compiten entre ellos; el portal muestra el que responde más rápido, pero no evidencia cuanta energía consumió esa pequeña búsqueda.
Otra de las empresas que ha pensado en compensarle al planeta los estragos de su actividad productiva  es Google que  invirtió 169 millones de dólares en una planta de energía solar en Alemania. Están rezagados en el camino  los portales que cuentan con el mayor número de adeptos como Facebook y Twiter, quizá podrían pensar ya en alguna alternativa de energía limpia para la realización de su actividad.