jueves, 26 de marzo de 2015

Matrimonio Vs. Soltería

Descripción de  una triste realidad. Típico en una reunión familiar no falta el comentario incisivo y fastidioso. Mijita cuántos años tiene?.... y no se ha casado?.... Uy!!! En mi época eso era para quedarse vistiendo santos… Lo bueno es que a Ud. no se le nota la edad que tiene….  
¿Qué toca en esos casos? Omitir cualquier comentario, forzar una risa y salir por la tangente.
Ese momento incómodo muchas lo habrán sobrellevado argumentando aquel adagio popular   matrimonio y mortaja del cielo bajan.
Para Susanita esa bendición no llega. Es la novia de un joven llamado Andrés, con quien tiene un pequeño bebé.
Como llevan juntos ya cuatro años ella supone que tiene una relación “estable”, sin embargo, su criterio podría estar equivocado. Andrés, en cambio, disfruta a sus anchas de las ventajas que le da  su relación. Aunque su hijo y su pareja son parte fundamental en su día a día, no ha pensado en el matrimonio. El perder la capacidad de decir qué hacer y con quién estar en su tiempo libre le aterra. “Quiero mantener mi vida loca, no me agrada la idea de comprometerme, pedir permisos, limitar mis salidas y amistades” me afirmó.
Su prioridad sí es darle al bebé un hogar estable pero asegura que tiene el gen de la infidelidad muy arraigado, le es difícil mantenerse monógamo por lo que cree más sincero no definir la relación con un papel civil y bendición religiosa.
Nuestro personaje opuesto es David, tiene 28 años y  6 de ellos con la misma pareja. Este romántico soñador cree en el amor y el matrimonio. Afirma tiene un apego por la familia y la tradición católica ya que se le inculcó desde muy pequeño y ahora son sus pilares fundamentales en el proceso de formación que vive día a día.
La iglesia, la bendición del padre, la simbología de los aros, son mucho más importantes que el mismo compromiso civil. Para este devoto, el sueño de verse ante el altar se realizará muy pronto. Su noviazgo ha sido largo y le ha permitido disfrutar de la relación, conocer poco a poco a su pareja y todo lo que involucra. Gustos por la música, el cine, conocer a la familia política, compartir ideología y planes de vida. “El proceso fue lento, nos conocimos sin prisa y  hoy estoy convencido de que hice la mejor elección”.
Sin embargo estos dos personajes tienen una sola cosa en común, ninguno de los sabe en realidad en carne propia que es el matrimonio y lo que implica estar casado.
Solo conviviendo en vida matrimonial puedes argumentar sobre las mieles y hieles de este sacramento o compromiso civil.
Y aunque cada día más personas se rehúsan a dar el sí y le apuestan a la convivencia libre, el matrimonio sigue siendo una institución poderosa de la sociedad. Que a muchos les sume en un mundo idílico de cama compartida, cena calientita y la prometedora imagen de verse viejitos y juntitos.

Argumento: La felicidad del matrimonio sólo es completa si llegan los hijos.  Ese es otro dilema del que se puede discutir.  La pareja qu
e decide vivir en matrimonio lo hace pensando en el disfrute que le otorga su pareja, en su visualización con ella con el pasar de los años y en la prolongación de sus existencia a través de los hijos.